¿ME PERMITO FALLAR Y PEDIR AYUDA? - Psicolink

¿ME PERMITO FALLAR Y PEDIR AYUDA?

Rocío Quemada del Pino

Vivimos en un mundo en el que estamos constantemente escuchando mensajes del tipo “querer es poder”, “quién lo quiere lo consigue”, “tú puedes con todo”, “si puedes soñarlo, puedes hacerlo”.

Y no nos damos cuenta de que muchas veces, la gran mayoría de ellas, para lograr algo que queremos, primero debemos aprender. Las cosas no nos salen por inercia, y por mucho que te esfuerces en lograr algo que te has propuesto, si no dedicas el tiempo necesario a parar, conectar contigo mismo/a y tratar de aprender aquello que te falta, vivirás en un constante sentimiento de frustración y fracaso, porque a los demás les salen las cosas y a ti no.


“Nacer mariposa no te hace experto en vuelo”


Una vez escuché esta frase, que se me quedó grabada, y trato de rescatarla cada vez que me siento frustrada porque no me salen las cosas como me había propuesto. Y es que la vida es así, no nacemos sabiendo hacer todo. Ni tú, ni yo, ni nadie. Las mariposas necesitan su proceso para pasar de orugas a crisálidas, de crisálidas a mariposas para después echar a volar. Lo mismo ocurre con los pájaros, cuando estos salen del huevo tardan en lanzarse del nido a volar alrededor de un mes. Y así podríamos seguir con numerosos animales.

¿Por qué a nosotros nos entran las prisas de hacer las cosas rápido y ya?, ¿por qué nos frustramos cuando algo no nos sale en vez de tomar perspectiva para ver cómo podemos aprender a hacerlo? Porque somos impacientes, queremos las cosas ya. Queremos poder con todo, con lo nuestro y lo de los demás. Nos han repetido tantas veces que “podemos con todo”, “si quieres lograrlo simplemente hazlo”, que no nos permitimos fallar, no nos permitimos parar y mucho menos pedir ayuda. Y yo te digo:

-Está bien no lograr las cosas y tardar más tiempo que los demás

-Está bien ir a tu ritmo

-Está bien fallar

-Está bien pedir ayuda

-Está bien no estar bien

Está bien parar de vez en cuando, hacer un alto en el camino, sentarte a descansar y a disfrutar de las vistas, tomar perspectiva y después continuar. Y si en esa parada alguien nos ofrece su ayuda o sentimos la necesidad de pedirla, está bien aceptarla.


Cuatro ojos ven más que dos


Vivimos en un mundo de autosuficiencia. Nos cuesta mucho pedir ayuda, pero muchas veces es una buena opción. No eres menos por necesitar que te acompañen; al revés, estás siendo inteligente, estás reconociendo hasta donde puedes llegar solo y en qué momento apoyarte en alguien te va a allanar el camino, va a hacer que logres más rápido lo que quieres, más tranquilo o mejor. Una psicóloga que conozco siempre dice que “hay que ser muy valiente para pedir ayuda”.

Y este es un buen momento para hacerlo. Estamos en septiembre, llegan muchos cambios y este año más que ninguno. Si estás leyendo esto y necesitas que te echen una mano en algún aspecto de tu vida, lánzate y pide ayuda. Ya sea a un profesional, a un amigo, a un familiar, a quién tu quieras. Pero si tienes la opción de caminar con alguien al lado y que se te haga más llevadero ese tramo, aprovéchalo. Siempre hay alguien dispuesto a echarte una mano y recuerda que no pasa nada por no poder siempre con todo. Puedes con lo que puedes y eso está bien.

Rocío Quemada del Pino

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